A mí me removió mucho en su momento, sobre todo pensando en las chicas.
Más allá del morbo o de los nombres famosos, lo que me impacta es lo fácil que es que el dinero y el poder silencien cosas, y me da miedo pensar que estos casos no son excepciones, sino estructuras que funcionan en la sombra mientras todo parece normal.
Y también me hace preguntarme cuánto hemos normalizado como sociedad.