Me voy a animar a contar una historia mía con un hombre casado, uf sólo de escribirlo me da bastante asco, pero me parece interesante por si a alguien le puede ayudar.
Entré a trabajar en una oficina de un despacho de abogados, llevábamos temas de contabilidad y uno de los jefes era un hombre super atractivo, alto, ojos verdes, un diente delantero un pelín roto que le daba un aspecto picarón cuando sonreía y super amable con todo el mundo.
Cuando entré los compañeros y compañeras iban a la suyo y él fue el que más me ayudó, nos quedábamos hablando y me contaba que a su mujer cuando entro a trabajar en otro sitio le pasó lo mismo que a mi, me contó cosas de ella, hablaba de ella con muchísimo cariño.
Empezó a acercarme al metro en su coche cuando salíamos y sin más, era amable con todo el mundo.
Reconozco que me empezó a atraer, yo tenía 30 años y acababa de salir de una relación, y chicas, qué queréis que os diga, no pensaba en nada, no asumía lo que significa estar casado, no se, yo era un poco "viva la vida", y ahora cuando lo pienso me horroriza pensar que tantas jóvenes piensan igual que yo pensaba, no te das cuenta del error tan grande que se comete y del desastre que se puede formar.
Este hombre llevaba casado desde super joven, tenía dos niñas en aquel entonces de 12 y 7 años creo recordar.
El caso es que pasados dos años allí, tras temporadas que coincidia que me acercaba al metro, otras que no salíamos a la misma hora, yo sentía atracción pero no veía que fuera a pasar nada, aunque lo deseaba, él era amable con todas y la verdad es que casi todas las chicas de la oficina se embobaban con él, por lo que bueno yo lo veía como un "alegramiento de vista diario y ya".
Tras estos dos años, de repente me empezó a contar que las cosas no iban bien con su mujer, pero luego veía que siempre tenía planes todos los fines de semana con ella, las niñas y amigos.
Empezamos a cambiar la rutina de acercarme al metro, y además antes de dejarme en el metro nos ibamos a tomar café, hablabamos y empecé a sentir que se acercaba más, me tocaba al hablar, me enviaba canciones que le gustaban por facebook y así durante muchos días, yo me empecé a poner nerviosa y desearle más, en esos tiempos supongo que las hormonas tuvieron mucho que ver, sentía una atracción brutal hacia él.
Un día de los que nos fuimos a tomar café, cuando me acercó al metro, de repente me dice, sin venir a cuento, lo nuestro es imposible no te quiero hacer daño, yo alucinaba y de repente me dio un beso en la boca, muy suave y tranquilo.
Ese día fui flotando en el metro, tanto que me pasé la parada donde tenía que bajarme.
Y ahí empezó todo, ahí empezó lo que nunca debió haber empezado, mucho desfogue pero una época terrible de desazón, incomodidad, sufrimiento, pf de todo.
Empezamos a quedar para vernos en un parque, para vernos en una cafetería, empezó a venir a mi casa, a decirme que iba a dejar a su mujer.
Chicas os sigo contando en otro momento, he de irme, pero seguiré lo prometo.