¿Os cuesta cada vez más leer sin mirar el móvil cada dos minutos?
Antes una podía sentarse con un libro y entrar en la historia. No siempre, claro, que tampoco vamos a idealizar el pasado como si todas hubiéramos vivido en una biblioteca con luz dorada y té caliente. Pero había algo distinto: menos interrupciones, menos pantallas compitiendo por la atención, menos sensación de que siempre hay algo pendiente en otro sitio.
Ahora muchas veces abres un libro con buena intención y a los cinco minutos ya has mirado el móvil. Un mensaje. Una notificación. Un vídeo corto. Un “solo voy a mirar una cosa”. Y cuando quieres darte cuenta han pasado veinte minutos, no sabes ni qué estabas leyendo y encima te quedas con esa sensación rara de haber descansado poco y haberte distraído mucho.
Y no creo que sea simplemente falta de voluntad.
Creo que nuestra atención está bastante tocada.
No porque seamos vagas, ni porque ya no nos interese leer, sino porque vivimos rodeadas de cosas diseñadas precisamente para capturar nuestra atención, trocearla y devolvernosla hecha migas.
Leer necesita una calma que ahora cuesta encontrar
Leer un libro no funciona igual que mirar vídeos cortos o saltar de una publicación a otra.
Un libro te pide entrar despacio. Aguantar un poco al principio. Seguir una escena. Recordar quién era quién. Dejar que una idea se desarrolle. Permanecer.
Y eso, hoy, a veces se siente casi raro.
Porque nos hemos acostumbrado a consumir cosas rápidas, a cambiar de estímulo en segundos, a recibir recompensa inmediata, a que todo empiece fuerte y nos atrape desde la primera línea. Si algo no nos engancha al momento, el dedo ya se va solo hacia otra aplicación.
El problema es que leer muchas veces no empieza como un disparo. A veces empieza como una puerta que se abre poco a poco.
Y para entrar, hace falta no estar saliendo todo el rato.
Los datos también van por ahí
No es solo una sensación. En Estados Unidos, datos comentados por la National Endowment for the Arts muestran que el porcentaje de adultos que leyeron al menos un libro en el último año bajó del 54,6% en 2012 al 48,5% en 2022. Y la lectura de novelas o relatos también cayó en ese periodo, del 45,2% al 37,6%.
Otro estudio publicado en 2025, usando datos de hábitos de tiempo en Estados Unidos, encontró una caída fuerte en la lectura diaria por placer durante las últimas dos décadas. La prensa lo resumía así: el porcentaje de adultos que leían por placer en un día cualquiera habría bajado del 28% en 2004 al 16% en 2023.
Y las notificaciones tampoco ayudan. Hay estudios que han observado que las interrupciones del móvil afectan a la atención y al control cognitivo, incluso cuando parecen pequeñas.
Vamos, que si te cuesta leer como antes, quizá no es que te hayas vuelto una persona sin profundidad. Igual simplemente estás intentando leer en medio de una feria.
El móvil no solo ocupa tiempo, también ocupa cabeza
A veces pensamos: “No leo porque no tengo tiempo”.
Y puede ser verdad. Hay etapas en las que el día no da para más.
Pero muchas veces el problema no es solo el tiempo. Es el estado mental en el que llegamos a ese rato libre.
Llegas cansada, con la cabeza llena, después de haber contestado mensajes, visto vídeos, leído titulares, trabajado, hecho recados, hablado con gente, pensado en mil cosas. Te sientas a leer y tu cerebro sigue en modo salto: de una cosa a otra, buscando estímulo, esperando novedad.
Entonces el libro parece lento.
Pero quizá el libro no es lento. Quizá venimos aceleradas.
Y esto se nota mucho por la noche. Te metes en la cama diciendo “voy a leer un poco” y el móvil está ahí, al lado, como una croqueta emocional con pantalla. Sabes que no te conviene, pero lo miras. Y luego otra vez. Y luego otra.
Al final no es solo que el móvil robe minutos. También cambia la forma en la que entramos en esos minutos.
Leer también es una forma de recuperar atención
A mí me gusta pensar que leer no es solo entretenimiento. También es una especie de entrenamiento suave de la atención.
No en plan obligación intelectual ni “hay que leer para ser mejor persona”, que eso da una pereza tremenda.
Más bien como volver a practicar una cosa que estamos perdiendo: estar con algo durante un rato sin cambiar de estímulo cada veinte segundos.
Leer unas páginas seguidas puede parecer poca cosa, pero hoy tiene casi un punto rebelde. Es decirle al mundo: espera un momento, ahora no voy a estar disponible para todo.
Y eso, para muchas, ya es bastante.
Porque estamos muy acostumbradas a estar localizables, pendientes, respondiendo, mirando, revisando, saltando de una cosa a otra. Leer implica salir un poco de esa rueda.
Aunque sean diez páginas.
Aunque sean cinco.
Aunque sea un capítulo cortito antes de dormir.
No hace falta volver a leer como antes
Aquí creo que hay que quitarse presión.
A veces queremos recuperar la lectura como si tuviéramos que volver directamente a los grandes novelones, a leer todos los días una hora o a terminar libros porque “ya que lo he empezado”.
Y no.
Si llevas tiempo sin leer, quizá lo mejor es empezar fácil.
Un libro corto.
Una novela que enganche.
Un ensayo sencillo.
Relatos.
Poesía.
Audiolibro mientras caminas.
Ebook en vez de móvil para no acabar en redes.
Releer algo que ya sabes que te gustó.
Dejar un libro si no te apetece nada.
La lectura no debería ser otra tarea más para sentirte culpable.
Si un libro no te llama, se deja. La vida es demasiado corta para sufrir con libros que no son para ti en este momento.
Ideas para volver a leer sin hacerlo una obligación
Una cosa que puede funcionar es dejar el libro visible. En la mesilla, en el bolso, en el sofá, donde realmente lo veas. Si el libro está escondido y el móvil está pegado a la mano, ya sabemos quién gana.
También ayuda marcar un rato muy pequeño: diez minutos antes de dormir, cinco páginas después de comer, un capítulo el domingo por la mañana. Algo que no dé pereza.
Otra idea bastante útil es poner el móvil lejos. No en silencio al lado, porque entonces sigue ahí respirándote en la nuca. Lejos de verdad. En otra habitación si hace falta.
Los audiolibros también cuentan. Esto hay que decirlo más. Escuchar una novela mientras caminas, cocinas o vas en transporte puede devolverte historias sin tener que sentarte con un libro físico cuando estás agotada.
Y si te motiva lo social, se puede leer con otras personas. Un club de lectura, una amiga, un hilo en el foro, una recomendación mensual. A veces no leemos más porque no encontramos el libro adecuado, y ahí las recomendaciones reales ayudan muchísimo.
BookTok también tiene su parte buena
Aunque las redes nos roben atención, también es verdad que algunas han conseguido que mucha gente vuelva a leer.
BookTok, por ejemplo, ha puesto de moda novelas, romances, fantasía, thrillers y sagas que han enganchado a personas que llevaban años sin tocar un libro. Y eso también es interesante.
El problema no es descubrir libros en redes. El problema es quedarnos solo en mirar recomendaciones, listas, vídeos de estanterías preciosas y compras de libros… sin llegar a leer.
Que esto también pasa: acabas viendo contenido sobre lectura durante una hora y leyendo cero páginas. Muy moderno todo, pero un poco trampa.
Quizá la clave está en usar las redes para encontrar libros, pero luego proteger el rato de lectura como si fuera una cita.
Podríamos hacer un mini reto en el foro
Se me ocurre una idea sencilla para Chicas al Poder: un reto de lectura sin presión.
Nada de “leer 50 libros este año” ni convertirlo en competición.
Algo más real:
7 días leyendo 10 minutos al día.
Cada una elige el libro que quiera. Vale novela, ensayo, poesía, audiolibro, ebook, relectura, lo que sea. Y al final del día se puede comentar en el hilo:
Qué has leído.
Si te ha costado concentrarte.
Si has mirado el móvil.
Si te ha enganchado.
Si te ha dado sueño.
Si simplemente has conseguido sentarte diez minutos, que ya es bastante.
Podría ser bonito porque no va de demostrar nada, sino de recuperar un poquito de atención entre todas.

Para comentar
¿Os cuesta más leer que antes?
¿Sentís que el móvil os ha cambiado la atención?
¿Leéis en papel, ebook o audiolibro?
¿Qué tipo de libros os enganchan cuando estáis cansadas?
¿Os pasa eso de querer leer, pero acabar mirando el móvil “solo un momento”?
¿Os gustaría que hiciéramos un pequeño reto de 7 días leyendo 10 minutos al día?
Os leo, porque creo que este tema nos pasa a muchas. No es solo lectura. Es foco, descanso mental, móvil, cansancio y esa sensación de querer volver a algo que nos hacía bien, pero que ahora compite contra demasiadas pantallas.