Una tontería que estoy intentando al caminar y me está haciendo ser mucho más consciente de mi cuerpo
El otro día me di cuenta de una cosa bastante tonta: caminamos todos los días, pero muchas veces ni siquiera somos conscientes de cómo caminamos.
Yo por lo menos me descubro a veces andando mirando hacia abajo, con los hombros hacia delante, pendiente del móvil, cargando el bolso siempre del mismo lado... y ni me entero.
Y se me ocurrió probar una cosa muy sencilla:
Caminar como si quisiera crecer dos centímetros
No en plan militar 😂. Ni sacando pecho, ni metiendo barriga, ni intentando mantener una postura perfecta.
Simplemente imaginar que alguien tira suavemente de mi coronilla hacia arriba.
Mirada un poquito más al frente, hombros relajados, espalda larga... y seguir andando.
Parece una chorrada, pero cambia bastante la sensación.
Y lo que más me ha gustado es que convierte algo que ya hacemos todos los días en una especie de pequeño ejercicio de conciencia corporal.
Pero ¿andar más recta ayuda a adelgazar?
Aquí quería separar las dos cosas porque tampoco quiero contar una película que no es.
Caminar erguida no hace que quememos grasa mágicamente.
Lo que sí puede ayudar si queremos perder grasa o mejorar nuestra composición corporal es algo mucho menos espectacular: movernos más a lo largo del día.
Y aquí es donde me parece interesante el truco.
Porque quizá el cambio no sea solamente cómo caminas.
Es empezar a prestar atención a cuánto te mueves.
Si vas diez minutos andando a comprar, esos diez minutos ya existen. No tienes que buscar una hora para entrenar ni cambiarte de ropa.
Puedes aprovecharlos.
Y mientras caminas puedes empezar a observarte:
¿Voy encogida?
¿Estoy mirando constantemente al suelo?
¿Llevo los hombros tensos?
¿Voy caminando deprisa pero con el cuerpo completamente abandonado?
No hace falta corregir veinte cosas.
Yo empezaría únicamente con una:
Hazte alta.
Dos centímetros imaginarios.
Y sigue andando.
Lo interesante empieza después
Creo que aquí está la parte que más me gusta de todo esto.
Cuando empiezas a ser consciente de que estás caminando, también empiezas a darte cuenta de todas las oportunidades que tienes durante el día para moverte un poquito más.
Y aparecen pequeñas decisiones:
Subir por las escaleras alguna vez en lugar de coger el ascensor.
Aparcar un poco más lejos.
Levantarte mientras hablas por teléfono.
Dar una vuelta mientras escuchas un audio largo.
Ir andando a hacer un recado que normalmente harías en coche.
Levantarte tú a buscar algo en vez de pedir que te lo acerquen.
Dar una vuelta de diez minutos después de comer.
Individualmente parecen una tontería.
Pero si juntas todas esas pequeñas cosas durante días, semanas y meses, ya no son tan pequeñas.
Y además tienen una ventaja enorme: no dependen de que un día tengas ganas de "hacer deporte".
Simplemente forman parte de tu vida.
El truco de las llamadas me parece buenísimo
Este lo estoy intentando incorporar porque es absurdamente fácil.
Hay llamadas en las que no necesitamos estar sentadas.
Si sabes que vas a estar quince minutos hablando con alguien, levántate y anda.
Por casa.
Por el jardín.
Por la calle.
Donde puedas.
Una llamada de 15 minutos no parece nada.
Pero imagina que haces eso cuatro veces durante una semana.
Ya tienes una hora caminando que antes probablemente habrías pasado sentada.
Y no has tenido que "sacar una hora para hacer ejercicio".
Esto es precisamente lo que me gusta de buscar pequeños cambios: encajarlos dentro de cosas que ya haces.
Otra idea: crea tus propios recordatorios
Intentar acordarme todo el día de "ponerme recta" me parece imposible.
A los cinco minutos se me ha olvidado 😂.
Así que me gusta más asociarlo a determinadas situaciones.
Por ejemplo:
Cada vez que salgo de casa:
Dos centímetros.
Cuando empiezo un paseo:
Dos centímetros.
Cuando estoy esperando para cruzar un semáforo:
Dos centímetros.
Cuando me descubro mirando el móvil mientras camino:
Dos centímetros.
Es una especie de pequeño botón mental.
Me recoloco, relajo los hombros, miro hacia delante y continúo.
Sin estar obsesionada con ello.
Porque tampoco tenemos que caminar como un palo
Esto también me parece importante.
Buscando información sobre postura me encontré con algo que me gustó bastante: no necesitamos encontrar una postura perfecta y mantenerla durante todo el día.
Nuestro cuerpo está hecho para moverse y cambiar de posición.
Así que no quiero convertir esto en otra cosa más que tenemos que hacer "bien".
No quiero estar pensando:
Espalda.
Hombros.
Abdomen.
Cabeza.
Pelvis.
Pies.
Porque al final voy a caminar como Robocop 😂.
Prefiero algo muchísimo más sencillo:
Me doy cuenta.
Me alargo un poquito.
Relajo los hombros.
Miro hacia delante.
Sigo caminando.
Y probablemente dentro de diez minutos vuelva a estar encogida.
Pues me vuelvo a colocar.
Ya está.
Y hay otro detalle que no tiene nada que ver con adelgazar
Cuando caminamos más erguidas también cambia bastante cómo nos sentimos mientras caminamos.
No hablo de quemar más calorías ni de cambiar el cuerpo.
Hablo de presencia.
Hay una diferencia enorme entre caminar mirando al suelo, encogida y completamente metida en nuestros pensamientos y caminar mirando hacia delante, respirando y siendo consciente de dónde estamos.
Aunque sea durante cinco minutos.
A veces estamos tan obsesionadas con cambiar nuestro cuerpo que se nos olvida una cosa mucho más básica:
habitarlo.
Sentir cómo caminamos.
Cómo respiramos.
Dónde acumulamos tensión.
Cómo nos movemos cuando nadie nos está mirando.
Y quizá empezar a cuidarnos también pueda empezar por ahí.
Os propongo una prueba esta semana
La próxima vez que salgáis a caminar, probad solamente durante los primeros cinco minutos.
Imaginad que queréis crecer dos centímetros.
Mirada hacia delante.
Mandíbula relajada.
Hombros sueltos.
Espalda larga.
Brazos moviéndose con naturalidad.
Paso cómodo.
Y luego olvidaros.
No hace falta estar media hora vigilando vuestra postura.
Solo quiero que os fijéis en una cosa:
¿Cambia la sensación que tenéis de vuestro cuerpo al caminar?
Porque quizá el primer cambio ni siquiera sea físico.
Quizá sea empezar a prestar atención a un cuerpo que normalmente llevamos de un sitio para otro sin pensar demasiado en él.
Y eso ya me parece un pequeño cambio bastante bonito.
¿Vosotras cómo camináis? ¿Sois de ir bastante erguidas o también os descubrís mirando al suelo y con los hombros hacia delante sin daros cuenta?